William Álvarez, médico y coautor de Imperfecciones Corporales, escribe estas palabras ante la muerte de Antonio Vélez
Antonio Vélez es de los pocos profesores y escritores que ha enseñado el escepticismo como una postura de cuestionar afirmaciones hasta que haya pruebas empíricas suficientes, usando el método científico para investigar y verificar, no de negar por dudar ni de huida o parálisis, sino de buscar la verdad basándose en la duda metódica, el pensamiento crítico, la razón y la carga de la prueba. Enseñó, y sigue enseñando a través de sus escritos, que el escepticismo es una curiosidad que investiga y un motor para el avance, que requiere humildad y apertura para aceptar errores y la capacidad de reevaluar teorías ante nuevas evidencias, lo que es clave no solo para distinguir la ciencia genuina de la falsa, sino para refinar teorías existentes, sin dejar de reconocer que la certeza absoluta es imposible.
Así, pues, Antonio con su frase de “escepticismo debe ser asignatura escolar” y sus libros Del big bang al Homo sapiens, Ensayos a contracorriente, Medicinas alternativas, Parapsicología ¿realidad, ficción o fraude? y Manual de ateología, entre otros libros y artículos, nos ha dejado a discreción que consideremos la misma curiosidad del niño que tanto a él lo caracterizó, y que muchos de los aquí presentes de pronto llevemos dentro, para que continuemos lo que antaño en Europa Bertrand Russel con su libro de Ensayos escépticos presentó como una reivindicación del escepticismo ante las tiranías y los fanatismos, máxime que hoy es lo que urgentemente requerimos, ya que no solo muy pocos como Antonio lo entendieron, practicaron e impulsaron, sino que estamos confrontando nuevas y peores opresiones, como son las redes sociales, el mercado libertino y mayores polarizaciones incluida la referente al Norte que ha dominado históricamente hasta el conocimiento, muchas veces invalidado saberes locales y estableciendo paradigmas estrechos y formas más sofisticadas de dominación.
Texto de Carlos Naranjo, psicólogo y amigo de Antonio Vélez, antes de la partida del profesor, matemático y divulgador científico
Corría el año 2006, después de buscar entre la escasa bibliografía al respecto, le pedí al profesor de psicología experimental que asesorara el trabajo de grado sobre psicología evolucionista que yo pretendía realizar para graduarme de psicólogo. Me recomendó mejor buscar a un señor llamado Antonio Vélez, escritor de un libro titulado del Big Bang al Homo Sapiens, “es tal vez una de las personas que más sabe de evolución en Latinoamérica”, me dijo. Ese mismo día fui a la biblioteca de la Universidad de Antioquia y descubrí que el tal Antonio Vélez era egresado de Ingeniería Eléctrica de la UPB, de la cual yo también era egresado como publicista.
En los días siguientes me comuniqué con la oficina de egresados de la UPB donde curiosamente tenían actualizado el teléfono de Antonio. Marqué al número que me dieron y la voz de una mujer al otro lado de la línea me pidió esperar un momento mientras decía: “Don Antonio, lo necesitan al teléfono”. Antonio pasó a los pocos segundos, me presenté y le expliqué que era un estudiante de psicología que estaba planteando el trabajo de grado desde la perspectiva de la teoría de la evolución y necesitaba un asesor. Quedamos en vernos en la Universidad EAFIT, donde él trabajaba como profesor del Departamento de Desarrollo Estudiantil, para hablar personalmente.
Aún recuerdo esa mañana, yo sentado en una de las bancas de la cafetería de EAFIT, esperando a que apareciera Antonio. Llegó con varios papeles en la mano y me saludó muy amablemente. Comencé pidiéndole indulgencia con mi poco conocimiento sobre Darwin y la Teoría de la Evolución. Le conté que estaba investigando sobre un fenómeno natural llamado Efecto Westermarck que desestimula las relaciones incestuosas entre parientes, de todas las especies, y sus implicaciones psicológicas para la teoría psicoanalítica del Complejo de Edipo. Me sorprendió su conocimiento del tema. De hecho él ya lo había tratado tangencialmente en otro de sus libros llamado Homo Sapiens.
Me dijo que le interesaba el tema y que no tenía problema en asesorar mi trabajo de grado pues él también quería investigar y aprender más sobre este fenómeno. Su humildad y generosidad con el conocimiento, también me sorprendieron, nunca mostró esas ínfulas de superioridad, tan comunes en nuestro medio, cuando se conoce bien un tema. Quedamos en comenzar reunirnos los viernes en la mañana en su apartamento de la Loma de los Balsos en Medellín y así lo hicimos durante más de medio año, dando como resultado mi trabajo de grado titulado El Efecto Westermarck y el Complejo de Edipo: una perspectiva evolucionista, el cual sirvió además para un artículo de revista y una presentación en las Jornadas de Psicología de la Universidad, no sin controversia, por supuesto.
Pero el principal resultado de estos encuentros no fue mi trabajo de grado sino la amistad que me unió con Antonio. Las reuniones no terminaron con mi grado, al que Antonio me acompañó. Seguimos reuniéndonos con frecuencia, ya no solo Antonio y yo, sino también un pequeño grupo de amigos psicólogos que encontramos en él a un hombre amable, cordial y sobre todo con una curiosidad intelectual estimulante. El “Carl Sagan” colombiano he dicho muchas veces, cuando me preguntan quién es. Sus conocimientos abrieron un nuevo horizonte para el pensamiento de muchos en nuestro medio y seguro o seguirán haciendo a través de sus obras. La academia en Colombia e Iberoamérica tiene una deuda con la difusión de la producción intelectual de mi amigo Antonio Vélez. Gracias querido Antonio, muchas gracias, siempre.
En un momento crucial para la política y la salud pública de Colombia, el psicólogo y fundador de PSICOSAPIENS, Carlos Naranjo se presenta como una voz comprometida con los cambios que tanto necesita la profesión y los derechos laborales de quienes se dedican al bienestar mental de la sociedad. Naranjo es candidato con el número 92 al Senado por la Coalición Ahora Colombia, conformada por los partidos Nuevo Liberalismo, MIRA y Dignidad & Compromiso, y su propuesta para el período 2026-2030 se centra en la defensa de los derechos laborales y la mejora del ejercicio profesional en el ámbito de la psicología y la salud mental.
1. Lucha contra la precarización laboral de psicólogos y profesionales de la salud
Uno de los pilares de la candidatura de Carlos Naranjo es la defensa de los derechos laborales de los psicólogos y demás profesionales de la salud en Colombia. La precarización laboral, que ha afectado a muchos trabajadores del área de la salud, se ha convertido en un obstáculo para el desarrollo profesional y la estabilidad económica de quienes se dedican a mejorar la vida de los colombianos. El acceso limitado a oportunidades laborales, la falta de contratos justos y la inestabilidad en los espacios de trabajo, especialmente a través de Contratos de Prestación de Servicios con el sector público, son problemas que Naranjo busca resolver desde el Senado.
Su propuesta incluye el fortalecimiento de políticas públicas que promuevan la salud mental y la cultura ciudadana desde el Estado, y en consecuencia sea el mismo estado el que de ejemplo con contrataciones estables de psicólogos y otros profesionales del sector, asegurando que reciban condiciones de trabajo dignas. Además, Carlos Naranjo propone la implementación de programas que fomenten la creación de empleos de calidad dentro del sector de la salud mental, en coordinación con universidades y sector privado.
2. Regulación clara y efectiva para el ejercicio de la psicología
La profesión de psicología en Colombia ha sido históricamente sometida a un exceso de burocratización y procedimientos administrativos que dificultan el ejercicio adecuado de los profesionales. Muchos psicólogos se han visto obligados a enfrentar procesos largos, costosos y a veces innecesarios para poder certificar sus consultorios o cumplir con los requisitos legales, lo que genera una carga adicional que no se traduce en una mejora en la calidad del servicio.
Carlos Naranjo propone una reforma en la regulación del ejercicio profesional, buscando establecer una normativa que sea clara, efectiva y acorde con las realidades actuales de la psicología en Colombia, donde el trabajo remoto es cada vez más frecuente. Esto incluye la creación de protocolos menos burocráticos, más ágiles y accesibles, para que los psicólogos puedan abrir y gestionar sus consultorios sin trabas innecesarias, permitiendo una mayor flexibilidad y eficiencia en el servicio que ofrecen a la población.
3. Revisión de la Ley 1090 de 2006: Equidad y Justicia para los Profesionales de la Psicología
La Ley 1090 de 2006, que regula el ejercicio de la psicología en Colombia, ha sido un tema controversial. Si bien su objetivo es garantizar que solo los profesionales capacitados ejerzan la psicología, en la práctica ha creado una serie de barreras burocráticas que dificultan el cumplimiento de la ley por parte de quienes realmente están formados y preparados. Esta ley ha favorecido a aquellos que operan al margen de las regulaciones y ha puesto trabas innecesarias a quienes cumplen con los requisitos establecidos.
Carlos Naranjo se compromete a revisar esta ley, asegurando que los verdaderos profesionales de la psicología no se vean perjudicados por la burocracia. Su objetivo es crear una ley más justa que facilite el ejercicio de la profesión, sin permitir que aquellos que no cumplen con los estándares de formación y ética profesional sigan operando con facilidad. Para Naranjo, es fundamental que la psicología se ejerza con estándares claros y rigurosos, pero sin poner obstáculos innecesarios a los profesionales comprometidos con su vocación.
El compromiso de Naranjo con el futuro de la psicología
Carlos Naranjo no solo es un psicólogo con una sólida formación académica y experiencia profesional, sino también un líder comprometido con el bienestar de los colombianos. Su candidatura al Senado representa una oportunidad para mejorar la calidad de los servicios de salud mental en el país, fortalecer el reconocimiento de la psicología como una disciplina esencial para el desarrollo humano y proteger los derechos laborales de los profesionales que hacen posible este trabajo tan fundamental.
Si crees que es el momento de cambiar las condiciones laborales de los psicólogos y mejorar la regulación del ejercicio profesional en Colombia, tu apoyo a Carlos Naranjo es la clave para que esos cambios se hagan realidad. Con su experiencia y compromiso, Naranjo está listo para transformar la psicología en Colombia y asegurarse de que los profesionales de la salud mental puedan trabajar en un entorno digno y justo para todos.
Más información sobre sus propuestas en su sitio web oficial: www.carlosnaranjo.co